Más vale prevenir fugas de agua que lamentarlas

Dice un viejo adagio que hay que mantener muy cerca los datos de un dentista, de un contador, una empresa de reformas y de un fontanero. Ya sea un dolor de muelas, el pago de impuestos o una fuga de agua, la necesidad y la urgencia son las mismas.

Por alguna extraña razón – que mucha gente atribuye siempre a la Ley de Murphy – este tipo de problemas apremiantes ocurre con mayor frecuencia en la noche o los domingos o días de descanso en los que nadie labora.

En el caso específico de las fugas de agua, estás ahí en medio de la noche quizás ya en la cama y el goteo del grifo del baño o de la cocina constante y parsimonioso cae con una certeza matemática sobre la superficie del lavabo o la tarja manteniendo tu tranquilidad en vilo.

Y llegados a este punto la presencia de un fontanero puede ser requerida de una forma tan urgente como la de un cardiólogo o un bombero según sea el caso. Pero seamos francos, a la medianoche o en un día de azueto para encontrar empresas de reformas en Palencia, Barcelona, París o Boston o cualquier otro lugar en el mundo pueden parecer lugares tan aislados o inaccesibles como La Luna o Marte.

No es que no pueda haber servicios de urgencia en estos menesteres, seguramente los hay y quizás sean muy buenos pero el servicio no va a ser barato y de cualquier forma el girar de llaves y el golpeteo de tuercas te arruinará el descanso, en especial si al día siguiente debes ir a trabajar.

Por lo tanto para evitar estos penosos incidentes que se presentan subrepticiamente de cuando en cuando, es recomendable seguir una serie de pasos que garanticen que los problemas de fontanería no se presentarán en casa y que cuando lo hagan será porque existe ya una necesidad previamente detectada y atendida.

1. Revisa periódicamente la tubería del agua. Hay que tener presente que por muy buena calidad que pueda tener dicha instalación el tiempo, el uso, el moho, la oxidación, etc., desgastarán las cuerdas de las llaves, los empaques, los filtros, la uniones entre tubos contiguos, el grosor de la pared de dichos tubos, etc.

2. Cambia con cierta frecuencia los accesorios con uso mas rudo. Las tuberías pueden persistir en las casas al menos el mismo tiempo que una generación de personas y mucho más. No ocurre lo mismo con las llaves del lavabo, de la tarja de la cocina, del retrete, los conectores de las mangueras del jardín, las llaves de la regadera, etc., todos estos son accesorios que se manipulan diariamente y cuya vida media puede acortarse mucho si además no se les da mantenimiento constante.

3. Mantén una reserva de refacciones. Al igual que las bombillas eléctricas o focos, las cintas del interior de los fusibles, o cualquier otro aditamento de la casa que se usa con frecuencia es recomendable tener una cierta reserva de bandas de goma, filtros, argollas, tuercas y material necesario para limpiar, cambiar, desmontar, reinstalar y sellar dichos accesorios.

4. Consulta oportunamente a un fontanero profesional. Pero si todo lo anterior no es posible porque no tienes el tiempo, las herramientas, el talante o la habilidad para hacer reparaciones por ti mismo es recomendable consultar a tiempo a un fontanero profesional, en días y horas de oficina. La inversión en la prevención en este tipo de casos igual que en la salud a la larga resulta en menores gastos y por supuesto en menos dolores de cabeza y desvelos.